etica responsable sobre la ingenieria genetica

INTRODUCCIÓN

La posibilidad de conocer el funcionamiento de los genes responsables de los caracteres hereditarios y de localizar su ubicación, es un objetivo no solo lícito sino también recomendable, teniendo en cuenta los extraordinarios beneficios que puede aportar para toda la humanidad. Sin embargo las nuevas técnicas también entrañan riesgos, puesto que dotan al hombre de un poder sin precedentes, lo que puede poner en peligro no sólo su propio futuro, sino el de toda la biosfera.

El hombre al enfrentarse a nuevas posibilidades y nuevos horizontes, ha de realizar siempre una reflexión ética sobre los objetivos a alcanzar y las repercusiones de los mismos, con el fin de evitar dejar de ser el sujeto inventor del desarrollo científico, para pasar a ser también el objeto del mismo. Estas consideraciones éticas han de tener en cuenta que ningún objetivo, por muy “beneficioso” que sea, puede conseguirse a través de un atentado o una degradación al ser humano. Aquí entraría en juego el principio clásico de “el fin no justifica los medios”. Los medios han de tener siempre en cuenta los fines perseguidos y han de ser acordes con ellos, respondiendo a la exigencia de responsabilidad y de valoración moral humana respecto a todo nuevo avance

 

CONSECUENCIAS

 

 

 

 

 

37 muertos y 1.500 afectados

Hace algunos años, una empresa japonesa fabricó triptófano a través de una bacteria genéticamente diseñada para su utilización en el tratamiento de la depresión. Esta sustancia normalmente aparece en proteínas dietarias, y es la precursora metabólica de la serotonina, un neurotransmisor que si falta produce la depresión. Al ingerir cantidades extras de triptófano, la depresión puede ser invertida.
Lo que no se conocía, sin embargo, era que el organismo que sintetizaba el triptófano también estaba sintetizando otra sustancia que estimulaba el sistema inmunológico del cuerpo, provocando una enfermedad conocida como eosinofilia. Como resultado, 37 personas fallecieron y 1500 quedaron permanentemente afectadas.

 

 

PREOCUPACIONES

 

 

 

 

 

El principio de precaución

El daño potencial que podrían causar los efectos imprevistos de la ingeniería genética es inmenso e imposible de predecir.
La ausencia de conocimiento de peligro no debe confundirse con la ausencia de peligro. Los científicos sólo saben lo que saben. Ciertamente no saben lo que no saben. Por esta razón, el sencillo sentido común y la responsabilidad dictan que antes de que se produzca cualquier organismo genéticamente alterado, se debería hacer una advertencia para la total paralización de cualquier liberación en el medio ambiente, a fin de adquirir suficiente conocimiento previo.

Científicos de todo el mundo han propuesto una moratoria en toda la experimentación y comercialización de tecnología genética. El Partido de la Ley Natural ha propuesto esto en 40 países y en Australia Occidental, en la campaña electoral, se unieron todos los partidos principales en una declaración televisada solicitando una cautela extrema en la autorización de cualquier producto genéticamente diseñado.
Los gobiernos tienen que comprender que están legislando para los hijos de otras personas, no sólo los propios.
“Probablemente seguro” no es lo suficientemente seguro, no para una intervención que no puede ser invertida, ni para materias relacionadas con los alimentos y el desarrollo de los niños. “Demostradamente seguro” es lo mínimo necesario. Y la prueba verdadera en la ciencia es muy difícil. “Posiblemente seguro” es un ultraje.

Aún así, en este momento, nos enfrentamos con presiones muy fuertes de las compañías biotecnológicas para renunciar al requisito de que los productos genéticamente alterados sean etiquetados. ¡Qué sugerencia tan extraordinaria! Esto eliminaría toda posibilidad de que los daños causados a los seres humanos puedan ser rastreados hasta la fuente dañina. De esta forma, si ocurren enfermedades o muertes por una toxicidad imprevista o por el desarrollo de nuevos alérgenos, nunca podrían ser identificadas o perseguidas las compañías responsables. Otro resultado: no se podrán prevenir nuevos atentados a la salud al no saber qué causó el efecto dañino en su origen.

 

Una crisis de conciencia

La crisis de la ingeniería genética no es una crisis de la ciencia biológica, es una crisis de conciencia. ¿Qué tipo de conciencia puede perpetrar a sabiendas de las peligrosas intervenciones en la vida que hemos detallado en este artículo?
Uno no puede hablar con tales personas, están cerradas, herméticamente selladas al mundo de la vida, preocupaciones, derechos y seguridad de otras personas, su respuesta es inaceptablemente egocéntrica y adolece de un exceso de arrogancia y prepotencia. Su mente es estrecha y limitada.
Sólo a través de una transformación de la conciencia la mente puede despertarse a la realidad de lo que se está haciendo.
Y no es una cuestión de conciencia individual. Es un asunto de conciencia colectiva. El atraco genético se esta produciendo rápidamente. La verdad se abre camino a paso de caracol. No se escuchan advertencias lúcidas. Al ritmo presente, cuando la verdadera gravedad de la situación se haya comprendido, será demasiado tarde. El mundo se habrá infectado con la alteración genética irreversiblemente. Incluso la conciencia de las personas en sí, se alterará por lo que ingieren.

En esta situación, la solución pasa por crear un despertar en masa de la conciencia colectiva del mundo. La solución a los peligros de la ingeniería genética no llegará a través del descubrimiento técnico y científico, sino a través de la transformación de nuestra conciencia y el despertar de la responsabilidad de las generaciones futuras involucradas en todo el manejo del conocimiento científico.

 

RESPONSABILIDAD

 

Responsabilidad de los científicos

En el pasado, los científicos fueron motivados por la inspiración del descubrimiento científico. Incluso entonces, su entusiasmo los llevó a veces a la interferencia grotesca con la vida humana: la radiografía de alto voltaje de los pies de los niños para encontrar zapatos adecuados, el abuso de DDT y su acumulación en la leche materna, la persuasión de poblaciones enteras.
de madres para que creyeran que las fórmulas comerciales eran mejor que la leche materna, incluso en tiempos antiguos, el uso de cañerías de plomo, produciendo el envenenamiento de poblaciones enteras.
Ahora, sin embargo, la presión sobre los científicos es económica y es de tal magnitud que los genetistas han abandonado su preocupación principal por la vida humana.
Patentar nuevas tecnologías es inmensamente provechoso. La identificación de características genéticas humanas, y su patentado y mantenimiento en secreto ha alcanzado tal nivel ahora que poblaciones enteras de personas indígenas al borde de la extinción están siendo atracadas por su información genética única, sin que se les ofrezca la más mínima ayuda para asegurar su futura supervivencia.

 

 

 

 

 

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